Superando el Trastorno por Déficit de Atención: Estrategias didácticas

El Trastorno por Déficit de Atención es un diagnóstico conductual en aumento y de prevalencia amplia que refleja diversos grados de afectación cognitiva en niños y jóvenes. Se vuelve un problema social al presentar estos pacientes rezagos educativos o dificultades para integrarse a los espacios académicos. “Consiste en un patrón persistente de desatención, junto con un exceso de actvidad para la edad madurativa, y un escaso control de la impulsividad, lo que conllevará un deterioro o impacto negativo en la actividad social, académica o laboral del niño o adolescente.” (Cruz, 2011, p. 2100) “Podría ser el resultado de una predisposición genética, junto con cualquiera de un número de combinaciones de otros factores, los cuales muchos de ellos son controlables o ajustables” (A.Y.C.N.P, 2013, p. 25). “Estudios internacionales muestran prevalencias entre el 2% y el 17%” (Cruz, 2011, p. 2100). Para su tratamiento los psiquiatras suelen apoyarse de la terapía farmacologíca así como de estrategias conductuales para mejorar la capacidad de aprendizaje y atención de sus pacientes. “Por lo general persiste durante la adolescencia y el 40% – 50% continúa durante la edad adulta con una prevalencia entre el 2,5 – 3,5%.” (Cruz, 2011, p. 2100). “40% – 60% de los casos, al llegar a la edad adulta, continuarán padeciendo el trastorno y correrán mayor riesgo de inestabilidad laboral, inestabilidad afectiva, disfunción familiar y divorcio, menor nivel socioeconómico […]” (Cruz, 2011, p. 2105).

“Intenta evitar actividades que requieran un esfuerzo mental, por lo que muchas veces deja inacabadas las tareas escolares. Es descuidado, olvida o pierde objetos diversos y también material escolar. La caligrafía no suele ser buena, los hábitos de estudio no son los más adecuados, tiene escasa capacidad para la organización y planificación, entrega trabajos fuera de plazo y las notas están por debajo de lo esperado por su capacidad intelectual” (Cruz, 2011, p. 2102)

“La motivación se traduce en la necesidad de buscar y experimentar sensaciones nuevas, quedando asociada la impulsividad con alto valores de esta útima variable, mientras que en comparación con grupos de sujetos sin diagnóstico de TDAH la estimulación se dirige a la realización de actividades familiares y predecibles, siendo así el objetivo de la motivación distinto en ambos grupos” (Peris Riera, 2017, p. 151)

La prevalencia de todos estos rasgos conductuales es amplia, pero el diagnóstico requiere una adecuada comprensión de las díficultades que enfrenta el paciente y el descarte de patologías que pueden manifestarse con un especto similar al TDAH. El abordaje de gabinete puede incluir imagenes cerebrales en tomografía o resonancia magnética, resonancia magnética funcional, serologías de rutina y electroencefalografía.

“Las pruebas neuropiscológicas y cognitivas no son imprescindibles para el diagnóstico, pero son útiles para conocer el perfil de funcionamiento cognitivo y la comorbilidad con trastornos específicos del aprendizaje. Las pruebas mas utilizadas son: test de inteligencia de Wechsler para niños (WISC-IV), test de colores y palabras (Stroop), test de atención-D2, test de emparejamiento de figuras familiares, figura compleja de rey, test de ejecución continua de Conncers (CCPT-C) y batería de pruebas psicopedagógias para valorar el nivel adquirido en área básicas.” (Cruz, 2011, p. 2103)

Los estudios de neuroimagen funcional llevados a cabo con personas con TDAH han mostrado ausencia de anomalías o un menor volumen de la corteza prefrontal derecha y el globo pálido derecho. Ademas, mientras que normalmente el núcleo caudado derecho es mayor que el izquierdo, las personas con TDAH pueden tener núcleos caudados de igual tamaño. (Kaplan & Sadock, P.117)

Las observaciones del electroencefalograma en el TDAH muestran que el aumento de anomalías frontalmente puede ser un buen factor de predicción de respuesta al metilfenidato y otros psicoestimulantes y que las respuestas clínicas mas favorables pueden estar asociadas con una normalización de la alteración en el EEG. (Kaplan & Sadock, P.121)

El tratamiento farmacológico permite disminuir la frecuencia e intensidad de los síntomas para mejorar la adaptación y reducir la comorbilidad. Las drogas utilizadas en su tratamiento suelen ser estimulantes, antidepresivos o antiepilépticos con una efectividad variable. Sin embargo, surge una limitación importante en la terapía farmacologíca al ser costosa y presentar efectos secundarios que impiden alargar y promover indefinidamente su uso.

“Los afectos adversos pueden incluir “insomnio, anorexia, náuseas, disminución del apetito, pérdida de peso, dolores de cabeza, aumento de la presión arterial, pulso acelerado, dolor abdominal y cambios de humor. […] movimientos involuntarios de los músculos de la cara o el cuerpo” (A.Y.C.N.P, 2013, p. 27). Los efectos adversos mas severos del uso de estimulates pueden incluir “convulsiones, hipertensión arterial, delirio o problemas hepáticos” (A.Y.C.N.P, 2013, p. 27). Uno de los retos del paciente con TDAH es superar el estigma de sus propia limitaciones expandiendo su arsenal de herramientas cognitivas para conseguir momentos de atención autogobernados superando el uso de psicoestimulantes. Surge entonces la necesidad de aplicar otras medidas para atender este padecimiento como lo son los cambios en la dieta, en la rutina diaria, en el ejercicio y consejería cognitivo-conductual.

“No existe evidencia del efecto beneficioso de un tratamiento con suplementos vitamínicos, hierro, zinc, ácidos grasos esenciales, dieta hipoalergénicas o la eliminación de la dieta de azucares refinados, salicilatos y aditivos. Tampoco hay evidencia científico sobre los beneficios del a electromiografía, electroencefalograma-biorretroalimentación, estimulación vestibular, estimulación visual, hipnoterapia ni intervencioes quiroprácticas.” (Cruz, 2011, p. 2107)

“Un estudio en el 2009 conducido por el Centro de Investigación del TDAH en los Países Bajos, concluyó que una “dieta de eliminación restringida” redujo en un 70% los síntomas de TDAH en niños con TDAH, comparado a 0% del grupo control.” (A.Y.C.N.P, 2013, p. 41)

El papel de los videojuegos parece depender del contenido de ellos y la manera en la que se administra su uso. Pudiendo ser parte integral de la terapia conductual o siendo uno de los principales desencadenadores de conductas violentas e impulsivas y falta de atención. Su efecto parece depender del fino balance que se mantiene en el sistema límbico y dopaminérgico.

“[…] el jugar videojuegos violentos podría ser un factor contribuyente de los síntomas del TDAH y del propio trastorno.” (A.Y.C.N.P, 2013, p. 2) En contraste, los juegos didácticos ofrecen un beneficio añadido para el desarrollo de funciones cogniticas específicas cuando asi estan programados. “El entrenamiento ejecutivo central es una tratamiento basado en evidencia nivel 2 para mejorar la disfunción ejecutiva relacionada la mejorar los sintomas del TDAH y conductuales.” (Singh, L. J., 2022)

Difiere de los programas de entrenamiento de memoria funcional. Cada uno de los 9 juegos de entrenamiento del EEC ofrece la implementación de avanzados algoritmos para adaptarse basado en el desarrollo del niño y sus capacidades creativas a través de tres, funciones empíricamnete identificadas de la corteza mediolateral prefrontal. Estas tres funciones involucran procesamiento dual, actualización continua y ordenamiento temporal, conocidas colecticamente como ejecutivas centrales. (Kofler M)

Las terapias relacionadas al control de los impulsos y el reforzamiento de conductas positivas son necesarias para ofrecer una oportunidad de alivio sintomatico efectiva y prolongada.

Una opción es el minimalismo sensorial siempre que sea posible; mantener espacios físicos donde el procesamiento de la información visual se desarrolla de una manera directa, lineal y clara permite mayor confort al individuo. Evitar incluir a la rutina las recompensas viciosas como videojuegos, sustancias recreativas o actividades riesgosas permite un mayor equilibrio entre la recompensa que pueden ofrecer estas actvidades y la retroalimentación de las tareas académicas. Buscar el orden en el cumplimiento de los deberes permite abrir espacios libres de tareas y ofrecer momentos de recreación planificados de alto valor.

El diagnóstico oportuno en conjunto con un tratamiento holístico permite ofrecer al paciente con TDAH la mayor probabilidad de alivio de sus complicaciones ejecutivas al reestructurar sus tendencias impulsivas y sesgos cognitivos. Se puede trasladar la experiencia en el tratamiento de la patología severa para entender que cambios pueden ofrecer un auxilio para aquellas personas sin patología referida que buscan aprender un tema de la forma mas efectiva o mejorar sus capacidades ejecutivas.

Bibliografía

Cruz M. Tratado de Pediatría, 10ª ed. Madrid: Ergon; 2011.

A.Y.C.N.P (2013). Superar el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (tdah) sin medicación : Guía para padres y educadores. NorthEast Books & Publishing.

Peris Riera J. M. El trastorno por déficit de atención e hiperactividad y su repercusión en la responsabilidad penal. (2017). Dykinson, S.L.

Kaplan & Sadock. Sinopsis de psiquiatría. Ciencias de la conducta/Pisquiatría clínica. 10 e. Wolter Kluwer.

Singh, L. J., Gaye, F., Cole, A. M., Chan, E. S. M., & Kofler, M. J. (2022). Central executive training for ADHD: Effects on academic achievement, productivity, and success in the classroom. Neuropsychology, 36(4), 330–345. https://doi.org/10.1037/neu0000798

Koefler M. Dr. Central Executive Training for ADHD. https://www.research.fsu.edu/research-offices/oc/technologies/central-executive-training-for-adhd/

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